Todas las informaciones que aporta el señor Isaac Querub en su artículo ¿Quién teme a la verdad?[1]), publicado en El País el 11 de julio de 2014, son ciertas. Y, sin embargo, están al servicio de un error esencial que invalida en buena parte su alegato. El rechazo a las acciones de Israel en Gaza no supone en modo alguno, por parte de la inmensa mayoría de los que han mostrado ese rechazo, un apoyo a Hamás o a sus aliados, algunos con sorprendentes vínculos empresariales y deportivos en España. Lo que esos “intelectuales y gente poco formada/poco culta” (a decir del señor Querub) denuncian es el uso desproporcionado de la fuerza por parte de un país contra el que no tienen nada, y cuyo derecho a existir reconocen expresamente. Tal posición, mantenida también por muchos israelíes (imagino que igualmente intelectuales y gente poco culta), es la que realmente permitiría conseguir una alianza con esos árabes y musulmanes inteligentes y moderados a los que se refiere el señor Querub. y a quienes el gobierno israelí se lo está poniendo muy difícil.
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